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Unidad de proloterapia
Hay molestias que no se van con “reposo y paciencia”: tendones que llevan meses irritados, articulaciones que se sienten inestables, dolor que reaparece al volver al deporte o incluso al caminar. En muchos casos, lo más frustrante no es el dolor en sí, sino la duda: “¿qué me pasa realmente y cuál es el siguiente paso?”
La proloterapia es una técnica utilizada en medicina del dolor musculoesquelético que consiste en infiltrar una solución (habitualmente dextrosa) en puntos concretos de ligamentos, tendones o alrededor de articulaciones, con el objetivo de estimular una respuesta biológica local y favorecer la recuperación funcional. En nuestra consulta la entendemos como parte de una estrategia: diagnóstico sólido, procedimiento preciso y seguimiento.
La proloterapia se plantea sobre todo en dolor musculoesquelético persistente, especialmente cuando sospechamos afectación de tejido conectivo (tendones/ligamentos) o microinestabilidad. Algunos escenarios frecuentes, siempre tras valoración médica:
- Tendinopatías crónicas o por sobrecarga (dolor de larga evolución en tendones).
- Dolor asociado a inestabilidad ligamentosa o sensación de “falta de sujeción” en una articulación.
- Casos seleccionados de artrosis (por ejemplo, rodilla) cuando el objetivo es mejorar dolor y función dentro de un plan global; la evidencia es heterogénea y las guías clínicas pueden ser prudentes, por lo que la indicación debe individualizarse.
- Situaciones en las que otras medidas conservadoras (rehabilitación, ejercicio terapéutico, ajustes de carga) no han logrado la mejora esperada.
Cuando está bien indicada y se integra en un plan de recuperación, la proloterapia puede aportar beneficios como:
- Reducción progresiva del dolor y de la sensibilidad en la zona tratada.
- Mejora de la función: moverse con menos limitación en actividades diarias o deportivas.
- Sensación de mayor estabilidad articular en casos donde el tejido conectivo está implicado.
- Disminución de recaídas cuando se acompaña de readaptación de carga, fuerza y movilidad.
- Estrategia “ahorradora de tiempo”: para personas activas que quieren un plan estructurado y seguimiento, no solo alivio puntual.
Para realizar proloterapia con seguridad, hay situaciones en las que se desaconseja o se pospone. Estas contraindicaciones pueden variar según el caso, el fármaco utilizado y la zona a tratar:
Contraindicaciones habituales (absolutas):
- Infección activa o piel infectada en el área de punción.
- Alergia conocida a alguno de los componentes de la solución.
- Trastornos de coagulación graves o sangrado no controlado.
- Imposibilidad de colaborar con el procedimiento o de cumplir pautas posteriores.
Contraindicaciones/precauciones (relativas, a valorar):
- Tratamiento anticoagulante o antiagregante (se valora individualmente; puede requerir coordinación médica).
- Embarazo o lactancia (por prudencia, se suele evitar salvo criterio médico muy justificado).
- Inmunodeficiencia o uso de inmunosupresores (mayor riesgo de complicaciones; requiere valoración).
- Enfermedad sistémica descompensada (p. ej., hipertensión no controlada) o patología activa relevante.
- Malignidad activa o situaciones clínicas complejas que aconsejen priorizar otra estrategia.
Una proloterapia bien hecha se parece más a un procedimiento médico preciso que a un “pinchazo genérico”. El proceso habitual incluye:
1) Valoración clínica y diagnóstico funcional
Definimos qué estructura está implicada y por qué duele. El punto donde duele no siempre es el origen.
2) Plan de tratamiento individual
Acordamos objetivos (dolor, estabilidad, rendimiento), número estimado de sesiones y plan de recuperación.
3) Procedimiento
Aplicamos técnica estéril y infiltramos en puntos concretos. En algunos casos se puede utilizar guía ecográfica para aumentar precisión.
4) Post-procedimiento y recuperación
Es normal notar molestia local transitoria. Te damos pautas claras sobre actividad, carga y señales de alarma.
5) Seguimiento
Revisamos respuesta, ajustamos la estrategia y decidimos si continuar, modificar o detener.
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